Curso de Pesca con Mosca
Temporada de Caza 2012

CAZA DE PATOS EN SANTA FE

Texto y Fotos: Nestor Baldacci

Ni se imaginan las ganas de cazar patos que tenía, y que por cierto, ¡aún tengo! Por eso cuando recibí por el Facebook la invitación de Hernán Ambrosini para visitar la zona de islas de Barrancas y Puerto Aragón, no tuve la menor duda de que iría.

Amigos, sé de sobra que estaba muy en deuda con muchos de Uds., verdaderos fanáticos de la caza de patos.

Tras una larga abstinencia de notas personales referidas a esta modalidad, finalmente llegó la hora y quiero compartir una hermosa cacería realizada en mi querida provincia de Santa Fe.

Desde que en esta, mi provincia, surgiera el debate sobre la contaminación que hoy sabemos, producen las municiones de plomo, especialmente en modalidades de disparo intensivo y en apostadero fijo, como lo es la caza de acuáticas y en zona de humedales, tanto por mis propios principios y convicciones, como por la decisión responsable y coherente con su línea de trabajo, de quienes hacen Revista EL PATO y EL PATO TV, habíamos decidido abstenernos de presentar este tipo de material hasta tanto no se tuviera un panorama más claro del cuadro de situación.
Hoy, como les comentara en notas anteriores, la provincia de Santa Fe a través de su Sub-Secretaría de Recursos Naturales, ha dispuesto por segundo año consecutivo un camino claro, progresivo y preciso hacia la restricción y futura prohibición de los cartuchos de caza con municiones de plomo en lo que hace a la caza en humedales, lo que nos genera la suficiente confianza para volver a compartir con Uds. la espectacular y apasionante caza del Pato.

Por resolución nº 0021/12 en Santa Fe se habilitó la caza de los patos: Crestón (Netta peposaca) hasta 10 piezas, Sirirí común (Dendrocygna bicolor) hasta 10 piezas, y Sirirí pampa (Dendrocygna viduata) hasta 5 piezas, y con una sumatoria total por cazador y por excursión de doce (12) patos en total. La temporada abarca desde el sábado 5 de mayo hasta el domingo 5 de agosto de 2012 inclusive, y para su práctica, el cazador podrá portar hasta un máximo de treinta (30) cartuchos por cazador, con perdigones del nº 3 al nº 9 inclusive, y para la caza en humedales, el cazador deberá portar el 50% de sus cartuchos, es decir 15 cartuchos con munición que no sea de plomo.

Sabemos que hoy es prácticamente imposible contar con un cartucho que no sea el de las tradicionales municiones de plomo. Más allá de las constantes recomendaciones que hemos dado, para que se presione a nuestro armero amigo para que importe cartuchos como los SAGA munición de Zinc, y los Sellier & Bellot, Remington, Winchester y Federal Estate con munición de acero, es muy difícil conseguirlos, porque es muy difícil para el armero importarlos con todas las restricciones que hay. También sabemos que al menos FIOCCHI Argentina está en proceso de elaboración y puesta en producción de cartuchos con munición de acero para nuestro mercado, pero hoy aún es un proyecto.

No nos va a ser fácil esta temporada amigos, por eso, a los fines de no infringir la reglamentación, tal como hicimos nosotros en esta nota, recomendamos que el cazador, más allá de las tremendas ganas que tenga de tirar, solo porte quince (15) cartuchos de los tradicionales de plomo, si va a cazar en los humedales santafesino, lamentablemente no nos quedan muchas opciones para mantenernos dentro de la ley, habrá que afinar la puntería como para un tiro olímpico más o menos y hacer toda la fuerza posible para que nuestras marcas FIOCCHI, STOPING, ORBEA se hagan eco de la situación y comiencen a imitar a las marcas antes mencionadas.

LA CACERIA:
Ni se imaginan las ganas de cazar patos que tenía, y que por cierto, ¡aún tengo! Por eso cuando recibí por el Facebook la invitación de Hernán Ambrosini para visitar la zona de islas de Barrancas y Puerto Aragón, no tuve la menor duda de que iría.

De hecho la invitación de Hernán coincidía justamente con el inicio de la temporada de patos en Santa Fe, es decir el 5 de mayo, pero como habrán visto en la otra nota (Cazando a la Reina), quien suscribe estaba en plena organización de un intento de debut en caza Mayor en Corrientes, por lo que la fecha inicial tuvimos que postergarla para el sábado 12, por la tarde.
El día de la cacería se presentó realmente espectacular, aunque algo ventoso por la mañana. Apuré un frugal almuerzo en casa y tipo una salí de casa tomando el autopista Santa Fe / Rosario hasta el ingreso a Gálvez / Arocena donde debía encontrarme con Sebastián Sánchez que oficiaría de camarógrafo para EL PATO TV y que esa mañana había estado cazando con sus amigos en la zona de Arocena.

Llegado al punto de encuentro con el Seba, me comuniqué con Hernán para avisarle que estábamos a escasos 20 km de Puerto Aragón, donde me esperaba con la lancha ya en el agua y el motor precalentando. Unos minutos más tarde nos reuníamos en el punto de encuentro tradicional que es la bajada de lanchas del complejo de cabañas y guardería “La Casita de López” y tras los saludos con Hernán y Delfor, empezamos a trasladar rápidamente las cámaras, las armas y los pertrechos a la lancha, para partir cuanto antes.

La adrenalina estaba en su tope máximo cuando el Delfor puso velocidad de crucero y nos internamos en la hermosa zona de islas aledañas a Puerto Aragón, sitio ideal para que los patos tengan lugares de sobra para elegir comederos y zonas de descanso. Mientras desandábamos los angostos y sinuosos arroyos, Hernán nos comentaba que la semana pasada – fecha de la invitación original – la zona contaba con una enorme población de patos y ellos habían cubierto el cupo muy rápidamente, pero lamentablemente el acoso masivo de los ansiosos cazadores, había hecho que el pato se desparrame un poco, por lo que el pronóstico no era el mejor.
Luego de unos 30 minutos de navegación, pasando por las zonas que la semana anterior habían sido las más rendidoras, tuvimos que hacernos a la idea de que la empresa no iba a ser fácil. En los bañados donde siete días atrás había nubes de patos, sólo levantábamos miles de bandurrias, mbiguáes, teros, caranchos, tuyangos y algún que otro pato chico, que por cierto, están vedados para la caza en Santa Fe. Fue en ese momento cuando nuestro cámara nos comenta que esa misma mañana había estado cazando con un grupo de amigos galvences en la zona de “El Tractor” con resultados más que aceptables, por lo que nuestro timonel no necesitó más de dos segundos para reordenar su destino en el GPS mental y poner proa rumbo al nuevo objetivo!

Ya llegar a la zona nos tranquilizó un poco, porque durante el recorrido pudimos ver y filmar unas hermosas bandadas de crestones que, si bien lejos de nuestras armas, al menos nos indicaban que el lugar prometía acción, y luego de deliberar un poco sobre el mejor lugar para esperarlos, nos decidimos por una lagunita relativamente chica e interna, es decir, sin conexión directa al río, al menos con su nivel actual.

Como la premisa era filmar acción para EL PATO TV los tres cazadores (Hernán, Delfor y yo) decidimos “amucharnos” disponiendo nuestros escondites en línea, relativamente cerca, siempre respetando una distancia de seguridad para evitar accidentes, y tres señuelos electrónicos, que imitan un pato en vuelo, como cebo para nuestros plumíferos anfitriones.
Ya instalados y mientras intentaba recuperar el aliento luego de una muy breve caminata palustre (¡qué poco estado tengo, por favor!), el Seba me hacía la apertura de la nota donde, quienes la vean por televisión, seguramente apreciarán no solo mi resuello, sino también el disparo efectuado por mis compañeros ya que la cacería había empezado, y sí, ¡los patos no esperan!

Me ubiqué un poco en diagonal a mis amigos, para poder tomarles alguna fotografía, ocultándome en un varillar de juncos donde la indumentaria camuflada realmente me ayudaba a pasar desapercibido para el ojo avisor de los patos y no alcancé a cargar mi escopeta cuando advertimos una bandada de unos quince crestones (Netta peposaca – patos picazos para Buenos Aires) que se lanza en picada sobre los señuelos. Obviamente este no era el mejor tiro porque los patos estaban desarrollando su máxima velocidad y su vuelo era inestable por la picada, así que haciendo acopio de la paciencia del cazador, dejamos que giren 180º encarando de frente los señuelos que los habían tentado a aterrizar y tener el tiro más fácil.

Encaré con hidalguía mi escopeta y disparé sucesivamente los dos tiros viendo como el macho líder de la bandada escapaba completamente indemne a las dos perdigonadas que le quedaron muy por detrás de su vuelo, y provocando además que la bandada iniciase inmediatas acciones evasivas como los A-4 en Malvinas... por suerte en la línea de tiro seguía Hernán que con dos disparos derribó limpiamente dos patos, permitiendo que Sebastián capturara dos buenos derribos para las cámaras.

No conforme con eso, un par de minutos después me veo sorprendido y sobrepasado por una bandada de cinco crestones que venían a muy baja altura desde mi punto ciego, el juncal donde me escondía. Ante el aviso de Hernán, vuelvo encarar la escopeta, disparando y errando el tercer tiro consecutivo, pero los patos seguían sin suerte, pasando sobre la línea de Hernán que estaba afiladísimo.

Ya por entonces Delfor y Hernán me preguntaban, no sin malicia, si mis cartuchos no tenían municiones, contribuyendo a disminuir la contaminación. Pero la caza siempre da revancha y ante la expectante mirada de ambos, pude abatir una hembrita de crestón que cayó a unos veinte agobiantes metros de mi posición. ¡Claro! Yo no contaba con el auxilio de “Selva” la Weimaraner de Hernán, ni de “Dina” la Kurzhaar de Delfor, para el recupero de las piezas, pero bueno, son los desafíos que el notero de EL PATO debe afrontar.

Con la mira ajustada, la próxima bandada de crestones que me visitó fue motivo de mi segundo y tercer derribo, como así también del inicio de la cacería para Delfor, y una sucesión de aciertos para los tres tiradores.
Lamentablemente la tarde cayó más pronto de lo deseable y la escasez de patos impidió que se cubriera el cupo de doce patos por cazador, pero la imagen del sol tiñendo el bañado, las sanas bromas surgidas entre amigos (yo tampoco me quedé atrás ante sus yerros obviamente) y los momentos compartidos hicieron que todo valga la pena.

Obviamente al retirarnos a la embarcación, recuperamos todas las vainas de los cartuchos disparados y juntamos las botellas de las gaseosas que tomamos, evitando dejar residuos en la naturaleza que es de todos y no solo de los que andamos en ella.

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+ info

Equipos:
Hernán y Delfor prefirieron no aislarse con los waders, a diferencia del Seba y yo que utilizamos los nobles productos de la firma Waterdog que nos mantuvieron secos y con buena temperatura durante toda la cacería.
Hernán utilizó una escopeta Pietro Beretta calibre 12/70 de caños superpuestos y cartuchos Falco en munición nº 5, al igual que Delfor que los disparó con su escopeta Zafer en idéntico calibre.
Yo por mi parte usé la escopeta Boito calibre 20/70 de caños superpuestos y bigatillo con la que tan cómodo me siento desde que la compré, y disparé cartuchos Stoping Power en munición nº 5 gentileza de Armería y Náutica EL RAFA de la ciudad de Santa Fe.
Desde ya agradezco la invitación de Hernán y Delfor y la cordialidad con que nos recibieron, como siempre. Por otra parte, espero hayan disfrutado tanto como yo de éste relato y ojalá podamos repetir en breve este tipo de cacería tan deportiva, tan apasionante.

Protagonistas

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