Revista El Pato - Abril 2014
Pesca Serrana

Show de tarariras con artificiales en San Pedro

Ciudad de Buenos Aires [Buenos Aires]

Texto y Fotos: Wilmar Merino

Guías de lujo Gerardo Sobrino y Pedro Prats son guías profesionales de amplísima experiencia en su zona de influencia y cuentan con modernas embarcaciones truckers con plataforma de lanzamiento para mosqueros, que facilitan la pesca y el transporte de los clientes hacia los mejores sitios. Especialistas en pesca deportiva con señuelos, conocen cada secreto de su zona tanto para dorados como para tarariras.

Cerca de las grandes urbes, como Buenos Aires y Rosario, San Pedro ofrece al pescador una de las especies más deportivas: la tararira.

Dimos con ellas en cantidad y calidad; una verdadera fiesta donde practicamos casi todas las técnicas de pesca con artificiales: spinning, bait y fly cast.


Especie no tan valorada como debiera serlo, muy castigada por redes y pescadores "deportivos" que la sacrifican en cantidades innecesarias, la tararira es la reina de las aguas quietas y una especie de gran valor deportivo que despierta pasiones entre los amantes de la pesca con artificiales.
Hay un punto de la geografía bonaerense donde la temporada taruchera dura prácticamente todo el año: San Pedro, a solo 165 kilómetros de Buenos Aires y otro tanto de Rosario, por la autopista que conecta ambas localidades. En este ámbito pleno de campos que se inundan, donde el agua genera bañados y desagües constantes, la tararira encuentra su patria. Y tras ella van los amantes de la pesca con señuelos. Desde agosto hasta mayo, la especie se muestra activa, con picos de intensidad entre septiembre y noviembre, y entre marzo y los últimos calores, poniéndose más selectiva en tiempos en que se reproduce y ataca más por irritabilidad (protegiendo el nido) que por hambre.

Para este relevamiento de El Pato, fuimos convocados por uno de los ases locales de la pesca en San Pedro, el guía Gerardo Sobrino, con amplísima experiencia y conocimientos sobre su ámbito. Contamos con la compañía de cañas de lujo: Poppers Fernández, de Power Fishing, y Hernán Fernández, de Sources, quien llevó un surtido de excelentes cañas Silstar de spinning y bait para testear. Sobrino, por su parte, llegó al punto de encuentro, el Club de Pescadores de San Pedro, acompañado de otro guía de excelente trato y conocedor de su medio: Pedro Prats. Buenos pescadores, valijas repletas de señuelos y todas las ganas de poner primera en la temporada taruchera llevaron la ansiedad a su pico máximo cuando emprendimos la navegación rumbo al Paraná, para dirigirnos a las mejores zonas de pesca.

La mañana

Aprovechando que quedaba de paso hacia la zona donde haríamos los intentos tarucheros, paramos en las piedras de la histórica Vuelta de Obligado para hacerle un matutino intento al dorado. Allí, con señuelos lipless y de paleta larga, para bajar rápido (Cucú tipo Cascarudo o Cotton Cordel de profundidad) hicimos lances para ver si lográbamos algún pirayú.

La clave es conseguir que el señuelo baje velozmente: sabremos que estamos operando bien el artificial, si lo sentimos tocar las piedras.
En el caso de los lipless, tras tirarlos debemos esperar unos segundos para que se hundan. Con los de paleta larga, no bien tocan el agua hay que recoger rápido. Tras veinte minutos infructuosos, nuestro compañero Popper clavó uno de unos cuatro kilos, que, tras regalarnos magníficos saltos, logró desprenderse. Decidimos seguir viaje buscando tarariras y suspender esta pesca, que dejamos como excusa para volver.
Entramos por la boca del González, donde algunos guías y lanchas transportan pescadores que dejan acampando, y notamos cuánto desdén tienen algunos aficionados que van a pescar a estos ámbitos y "olvidan" retirar botellas de vino, cartones, papeles y basura de todo tipo. Seguimos viaje hacia la zona del Sepultura, buscando pequeñas abras donde el río en creciente gana el campo y deja lagunas interiores con taruchas. Esas lagunas desaguan en forma lenta hasta casi quedar separadas del río que, periódicamente, se reconecta con esos bañados al ritmo de la creciente. Los ámbitos ideales suelen estar marcados por pequeñas boquitas de agua que se conectan al río y en las que desaguan los campos.

Estos charcos deben pescarse con cierta estrategia: por ejemplo, parando unos metros antes para llegar a pie y trabajando la propia boca en primer lugar. Allí suelen acechar doradillos y taruchas, esperando la salida de los forrajeros que buscan alimentos en los desbordes. De a poco, hay que ir metiéndose en el terreno, siempre procurando que los señuelos trabajen primero zonas donde vamos a pasar nosotros después. Es un error frecuente, en pescadores desaprensivos, acercarse ruidosamente y espantar a las taruchas que están cerca de la orilla, en aparente actitud pasiva, pero, en realidad, expectantes ante una posible presa.
Hechas estas consideraciones, conviene también iniciar la faena llevando todo lo necesario para evitar engorrosas caminatas de regreso. Entonces, waders, riñoneras de varios cuerpos o chalecos con amplios bolsillos, pinza sacanzuelos, líderes de repuesto, botellita con agua y cajitas con señuelos nos permitirán iniciar los vadeos bien pertrechados. Por la mañana, las primeras capturas tuvieron lugar paseando señuelos al ras del fondo. Cucharas traileadas con polleritas de goma, pulpitos, señuelos blandos Highlander de Spinit o cranks tipo minnow, como el Sebile articulado, funcionaron de maravillas para estas “tarus perezozas” que peleaban muy poco y "se acordaban" de chapotear cuando casi estaban afuera.

De 10.00 a 12.00, prácticamente no funcionaron los señuelos de superficie, pese a que intentamos con varios hacerlas subir.
Spinning y bait fueron las técnicas elegidas. En mi caso arranqué en spinning probando una hermosa caña, la Octana de Okuma (1,95 m, grafito IM9), excelente palito que combina buena acción de clavada (fast) con hermosa sensación de pelea y peso mínimo que se agradece en estas pescas de muchas horas caña en mano. Hernán usó las nuevas Silstar tanto en bait como en spinning, testeando una línea que aún no ha ingresado al país y que promete dar que hablar la temporada que viene. Poppers se volcó por una Tech Tomahawk de spinning y los guías Pedro Prats y Gerardo Sobrino alternaron las técnicas, probando algunas de las nuevas Silstar.
Habremos sacado unas diez taruchas entre todos por la mañana, sumando algún doradito en la boca de unas entradas. Al mediodía, tras entrarles a unas empanadas que nos templaron el ánimo, la temperatura ya se había elevado hasta pasar los 20 grados y auguramos una tarde a puro pique, ya que no había nada de viento, principal enemigo de esta pesca. Y no nos equivocamos: el panorama después de las 14.00 fue sencillamente sensacional.

Mejora

En una de las entradas a los campos, bastó poner un pie en tierra para ver cómo salían disparadas un par de “tarus” asustadas. Practicando la estrategia antedicha, antes de entrarle de lleno al charco pasamos los señuelos por las zonas más cercanas a nuestra posición y enseguida hubo respuestas. Lo mejor: todas taruchas de 1,5 a 2 kilos. Habíamos dado con una concentración importante de ejemplares, pues, mientras peleábamos con una tarucha, otras se movían asustadas. El ámbito, una lagunita de unos 50 metros con salida al Sepultura a través de un pequeño arroyo, presentaba aguas cristalinas.

Decidimos usar señuelos de flote. La Moss Boss, cuchara de Heddon que es un verdadero clásico para la pesca taruchera, se portó de maravillas, al igual que las ranas de goma con patas de látex y señuelos con hélices y antienganches de todo pedigree. Fue una verdadera fiesta con unas 25 taruchas en un rato, hasta que les pedí a mis amigos que me reservaran la cola de la laguna para hacer algunos intentos en fly, antes de agotar totalmente el charco.

Con mosca

Armé mi equipo de fly cast, con una caña 7/8, línea de flote Cortland 444, tippet con buen degradé y líder de 10 libras de 10 centímetros, para rematar con un popper. Los primeros intentos fueron nulos y frustrantes. Frustrantes, porque habiendo entrado unos metros a la laguna, con el agua a la rodilla podía ver algunas taruchas acechantes a las que no lograba motivar. Finalmente cambié el artificial y puse una mosca símil ratón provista por Irresistible Fly Shop. Al tercer casteo, una de las taruchas que se hallaban de espectadoras de lujo de mi actividad decidió pegar un coletazo y arrimarse al ratón. Otro tirón más y la “taru” salió como torpedo a tomar el engaño. Se inició así una pelea hermosa, que felizmente fue registrada por Hernán, que se había arrimado con las cámaras de filmar y fotográfica. Fue una sensación hermosa ver toda la secuencia, con la tarucha "despertada", primero, y, luego, motivada a atacar. Por desgracia, fue la única, de modo que, tras nuevos intentos, dejé las "plumitas" y volví a los "muñecos".
Sin dudas, el señuelo del día fue la Moss Boss de Heddon. Con esa cuchara y los señuelos Money Hound (símil salchicha, importados por Tech) logramos casi en exclusiva una veintena de tarariras, especialmente en otra entrada de agua donde las agarramos amontonadas y muy competitivas. De este modo redondeamos una jornada magnífica donde logramos sacar unos 80 ejemplares, errando otros tantos piques. En suma, nos divertimos en grande y en compañía de buenos amigos y guías de lujo. Hubo momentos de frenesí en donde cada caña tenía una tararira clavada y había que turnarse para hacer las fotos. Sencillamente, jornadas así se guardan en el corazón y se recuerdan por muchos años.

Reflexión de vuelta

Navegamos una hora de regreso, lamentando ver tantos "tarros" que marcaban la presencia de espineles. Por desgracia, también operan muchos pescadores comerciales en aguas interiores de las Lechiguanas, en los mismos ámbitos donde vamos por las taruchas. Son frecuentes pequeños trasmallos que tapian la boca de salida de arroyos de desagüe al curso principal, y otras linduras que nos hacen hervir la sangre. Nos gustaría ver que San Pedro, pujante localidad bonaerense con tantos atractivos turísticos y gastronómicos, hiciera un esfuerzo mayor por preservar la fuente de turismo sustentable que genera la pesca deportiva. Preservar la tararira, alentar el trabajo de guías, como nuestros anfitriones que practican la pesca con devolución, y reconvertir los comerciales en guías de pesca deportiva son desafíos que deben encarar por una gestión adecuada que apueste al turismo sustentable en desmedro del saqueo del recurso.


La selección artificial que no debe faltar en la valija

Heddon Moss Boss: irresistible cuchara plástica con un anzuelo simple en forma de cola de escorpión, que se monta sobre su lomo, es decir, que trabaja hacia afuera del agua, por lo que no produce enganches. Es una cuchara especial para trabajar zonas muy tapiadas de vegetación acuática en donde prácticamente no podemos usar otros artificiales. En esta jornada fue la vedette. El gran problema es reponerle la pollerita de flecos cuando, después de varias “tarus”, nos quedamos sin ella. Adaptar una de plop o fabricar una casera con látex y atarla sobre el anzuelo pueden ser soluciones a mano.

Yum Yum Money Hound: señuelo tipo "salchicha" con un anzuelo especial que termina oculto sobre el lomo, haciéndolo perfecto para trabajar en zonas bien tapiadas de yuyos por ser antienganche total. Se usa en la técnica walk the dog, accionándolo con pequeños tironcitos, dándole vida en un irresistible zigzag. Es ideal para utilizarlo con “tarus” que toman en superficie y una de sus virtudes es que su buen peso lo hace muy efectivo para lanzar tanto en spinning como en bait.

Spinit Highlander: versátil señuelo que admite su uso en forma simple, tal como viene de fábrica, o traileando cucharas o hélices, en miles de combinaciones posibles a cargo de la inventiva de cada pescador. Esta goma hace honor a su nombre y no se destruye, se le puede adosar peso o usar sin plomitos, y su anzuelo simple es muy clavador y fácil de extraer. El tamaño que mejor funciona en esta pesca es el chico, aunque, en caso de grandes ejemplares o de trabajar bocas de arroyos compartidas por dorados y taruchas, lo mejor es usar el grande. La versión ranita también es muy efectiva. Consejo útil: no mezclar estas gomas con otros látex, porque termina pegoteándose y arruinando la forma original del señuelo.

Montajes: llevar hélices, cucharas varias, llaveritos y anzuelos simples o triples separados, sumando una cajita con variedad de gomas … todo puede ser muy útil para resolver situaciones en el momento de acuerdo con la circunstancia que se nos presenta. En nuestro caso, fueron muy efectivas las combinaciones de hélices con trailers tipo pulpito o tubo, así como hacer un dressing con flashabou a los anzuelos triples, aumentando el volumen del artificial y dándole mayor atractivo a la hora de hacerlo funcionar.

Sebile articulado: un señuelo tipo minnow, con dos articulaciones, que funciona muy bien si le ponemos delante una cuchara Mepps 4 (puede desenroscarse para retirarle el triple original y permite adosarle "injertos" como éste). Funcionó muy bien por la mañana, donde las “tarus” estaban pegadas al fondo, remolonas para subir a superficie, y había que pasarles el señuelo por la cara para que atacaran.

Ranas de látex: funcionaron muy bien las ranas Kunnan y Surfish, ambas con anzuelos dobles que se montan sobre el lomo del engaño, quedando a resguardo de la vegetación. Son muy generadoras de pique en zonas tapiadas de plantas, aunque hay que tenerles paciencia porque se yerran muchos, ya que la “taru” ataca con poca precisión en estos ámbitos. A veces conviene dejar que la tararira tome el artificial y esperar un par de segundos antes de clavar, ya que, al ser un señuelo blando, lo acomoda en su boca y luego es más efectiva la clavada. En otras ocasiones, donde están muy competitivas y violentas, la acción-reacción será lo aconsejable.

Señuelos lipless: los famosos rattlin son ideales para hacerle intentos al dorado, antes o después de la pesca de taruchas. Conviene tirarlos sobre las piedras, dejarlos sumergir unos segundos y accionarlos a mediana acción según la fuerza de la correntada. X-trap de Rattle Trap, Clacking Rap de Rapala o similares serán sumamente útiles para trabajar estas piedras.



<< Volver a Pesca Relevamiento

+ info

También, de acuerdo con los clientes, trabajan el pejerrey y la variada. Gerardo Sobrino y Pedro Prats: 03329-15599250 y 03329-15547791

Protagonistas

+ Notas

Náutica - Presentación

Canestrari 215 Cuddy, de Astilleros Canestrari.

La 215 Cuddy ha sido uno de los modelos que tomó la familia Canestrari para modernizarla. Y lo logró.

Pesca - Relevamiento

Goya se viste con pintas de Surubí

Viajamos hasta Goya, para relevar el estado de los pesqueros que serán protagonistas de una nueva edición de la Fiesta Nacional del Surubí.

Pesca - Relevamiento

Colombia, ¡el reino del tucunaré gigante!

Mucho habíamos escuchado sobre los grandes tucunarés de Colombia...

Pesca - Relevamiento

Monte Caseros… ¡cantos dorados!

El ilustre título de esta nota lo creó nuestro camarógrafo Darío Traffano, inspirado en la belleza del canto rodado que nos recibía en las orillas del río Uruguay,

Turismo y Aventura

Ascenso al Volcán Lanín: Contra el Viento… y la naturaleza

La cumbre del Lanín era el objetivo de una expedición largamente esperada. Pero la naturaleza impuso sus reglas y nos demostró quién manda...